El viaje a Chile fue una cosa increíble, tan pero tan buena que la parte del Magic quedará relegada para una segunda parte. Esta crónica intentará relatar lo que pasó en el viaje, los chistes, las claves (como la coquita de la tarde, CLAVE!) y todo lo que me acuerde… que no tenga que ver con jugar a las cartitas.

Pocas cosas son más lindas que viajar, divertirse, estar con amigos, reírse mucho, demasiado y nerdearla sin parar. Eso y mucho más estuvo presente en este genial viaje a Santiago de Chile… ciudad que sigo sin conocer. Este es el segundo GP que juego en esta ciudad, también estuve en 2000 jugando el Latin American Championship… y sigo conociéndola muy poco. Pero no me importa. Viajar con amigos, aunque uno sea un viejito de 34 años, es una genialidad absoluta.
 

Primera abstracción: una vez leí (o escuché) a Alejandro Dolina diciendo que el mejor humor es el que se tiene con los amigos. Esos códigos que van surgiendo de la relación, esos chistes internos que en cualquier otro lado pueden no entenderse pero que en un determinado grupo son motivo de risa constante. Ese es el mejor humor. En este viaje no faltó en ningún momento.
 
Como no voy a hablar del Magic, en esta nota no voy a mencionar a los chicos del equipo con el que practiqué y que les fue bien, ni voy a hablar de lo capo que es Javier Luna por armar mazos para más de 10 ñoños. No, acá el eje pasa por el viaje, la experiencia y los detalles de color. Que comenzaron el jueves en Ezeiza, donde con Fabián Silva dejamos al Alejo Móvil a merced de las inclemencias climáticas en el estacionamiento del aeropuerto, hicimos check in y empezamos el viaje de la mejor manera posible: en el VIP de American Express, comiendo, tomando y empezando el viaje 4 horas antes de llegar a Chile. Fabi estaba feliz de la vida “así da gusto ser vip!” me dijo en la primera de las miles de charlas que compartimos a lo largo de estos cuatro días.
 
Ya en Ezeiza tuvimos la primera anécdota, copio textual lo que me pasó Fabi (que hizo sus propias anotaciones del viaje y me las compartió generosamente!!):
El ascensor de Ezeiza decía "Capacidad máxima 9 personas - 675 Kilos". O sea, no apto para 9 jugadores de Magic. A la cuarta persona ya no había mas lugar ni para un Rakdos Cackler sin unleash... (¡muy buena la referencia sin sentido ni gracia a Magic!) 
 
Lo peor es que éramos cuatro en el ascensor, se subió una quinta persona… y el ascensor no se movía. Al final se bajó y ahí pudimos bajar.
 
El Hostel (18U$S la noche!) fue una genialidad gestionada por Sebastián Arán… que jugaba Magic pero viajó a Chile solamente de vacaciones, no jugó el GP. Un crack. Lo mismo hizo Nacho de Leo. La primera noche igual fue complicada, porque en nuestra habitación teníamos a dos que no eran de nuestro grupo y uno roncaba como…. Una morsa en celo? Un elefante marino a punto de aparearse? Chewbacca? La cuestión es que a pesar de sacudir la cama (estaba abajo mío), ponerme auriculares y música y dar mil vueltas, con suerte habré dormido una hora. Cosas que pasan.
 
El Hostel tenía toallas, pero no le quedaban limpias, o se le habían acabado o chamuyo similar. Por ese motivo, el viernes a la mañana, cuando me quise bañar, tuve que “improvisar” una toalla con una funda de almohada. Triste, triste, triste… pero funcionó. Por suerte esa noche, al volver del torneo, pasamos por un supermercado y encontramos toallas a buen precio para no volver a repetir esa experiencia. Esa noche, además, mientras pensábamos qué cenar el crack de Luna se acordó que el Hostel tenía “pancho night”. Sí, panchos gratis en el área común del hostel. Fiesta, especialmente porque en Chile, a partir de las 21 de la noche (o porque era feriado, no sabíamos bien), CIERRA TODO. Comer tarde, en el horario en que hordas y hordas de nerds terminan de jugar un torneo de Magic es una misión casi imposible. Pero la remamos. E incluso logramos primerearle una docena de pizzas a otro grupo de jugadores de Magic. Nosotros llegamos a un Pizza Hut tipo 22, ellos llegaron un poquito más tarde y el vendedor le dijo “no me queda ninguna más, se llevaron todas ellos”. Zafarroni por un par de minutos, sino era cenar galletitas me parece.
Igual siempre cenamos cosa light, sino miren lo que pedimos el sábado a la noche.

Otra bizarreada: mientras buscábamos la primera tanda de pizza, dos de los chicos del grupo, Peto y Nagy, hicieron una carrera en medio de una peatonal, tipo Florida, en la que no había nadie. Una imagen muy rara para cualquier personan que lo viera. (aclaro, ganó Peto). Esa noche también nos pasó que, al irnos del torneo, un mercedes benz, en medio de esa peatonal por la cual pasaban cada tanto algunos autos que entraban a estacionamientos, le pegó a un poste de luz como si lo hubiera querido tirar abajo!

Después de dormir muy mal el jueves, el viernes ya teníamos un cuarto full para seis del grupo (en total teníamos 3 cuartos de 6 y otros 3 quedaron en otra habitación). ¿Qué pasó? En el desayuno bajan dos de esos tres y nos dicen “no saben lo que nos pasó, no pudimos dormir…”. “¡¡¡Les tocó el roncador!!!!!” La peor vida, pero otra oportunidad para reírnos. Sí, no les avisamos a los chicos que había una locomotora roncadora en una habitación, pero tampoco sabíamos que les iba a tocar a ellos!
 
Ya el domingo quedamos pocos jugando, pero igual varios nos acompañaron al torneo, para ver cómo nos iba y para jugar alguna otra cosa. Acá se nota la buena onda que hay en estos grupos. Nos acostamos tarde, como siempre. Nos despertamos 7, 7:30 para ir a jugar. Y varios que podían ir ma´s tarde también madrugaron y nos acompañaron… incluyendo al genio de Gonza Spampinato que salió en calzones al balcón del hotel y nos gritó con voz de Mostaza Merlo “Banquen 5 que bajoooooo”.
Acá estamos los 5 que jugamos el día dos. Martín "Pintusa" Quiroga, yo, Luis Salvatto (hizo Top 8) Ariel Nagy y Nico de Nicola, que hizo Top 4!!

Ese día, en medio de las rondas aproveché para hacer un poco de marketing. Agarré los tokens (fichas que se usan en los partidos de Magic) que hicimos con la página y me acerqué a uno de los periodistas que hacía la cobertura para la página oficial de Magic. Le hablé en inglés y le dije si los había visto. Me contestó “Sí, me encantan!!”. Se los regalé, le dije que si quería preguntarme algo yo era uno de los que los hizo, que juego hace mucho, bla bla bla. Resultado: alta nota en la página de Wizards sobre el Magic en Argentina, el juego, los torneos y muchas cosas más. Sí, el de la foto soy yo, cuando me río quedo un poco chino. Pueden leer la nota acá.

Al terminar el torneo principal, tipo 18 de la tarde, todos nos quedamos esperando a que Javier termine la final de otro torneo que terminó ganando… y se llevó un viaje a Seattle con todo pago nada mal! Encima estábamos los 20 o más del grupo, así que el festejo fue genial...a pesar de la mala onda de un juez que nos hacía callar a cada rato… y que era igual a Jon Snow. ¡You know nothing Jon Snow!! 

A la vuelta, todos cansados, volvimos al hotel, compramos las pizzas y qué hicimos? Nos jugamos un Catán (¡gran juego de mesa!). Sí, somos altos ñoños.

El lunes, el día de paseo, con Javi nos internamos en un seminario de jueces hasta que nos fuimos para el aeropuerto, donde por suerte Fabián consiguió adelantar su vuelo y yo me volví con otros amigos (incluyendo a mis socios de TMT Ale Raggio y Adri Estoup), para aterrizar en Ezeiza a la 1:30 AM, agarrar el Alejo móvil y llegar en media horita, rotísimo, a Villa Urquiza.
 
¿Cuál es la conclusión de todo esto? Una nueva reflexión no relacionada al Magic. Hace muchos años, mi viejo me metió en una actividad espectacular. El esquí. Lo más lindo para mi de ese deporte es el nivel de abstracción que uno logra. Cuando estás en la pista, y especialmente cuando estás aprendiendo, te olvidás del universo. No existe nada más que los esquís, los bastones, la posición de las piernas y los brazos, hacer presión con el dedo gordo del pie, flexionar y estirarse. No hay nada más, solamente vos con esas maderas en los pies. Esa relajación mental, que igual puede generar un gran cansancio físico, es una cosa que me parece sencillamente espectacular. Apagar el cerebro por un rato, o en el caso de este viaje a Chile por casi cuatro días completos, es algo que no se puede medir. La cantidad de anécdotas, de chistes, de abrazos y felicitaciones son cosas que no se olvidan. Y son viajes que se siguen acumulando, anécdotas que no vencen.
Para muestra, un botón:
En el día dos, después de 2 o 3 horas de jugar, se sienta al lado mio Gonza Domínguez, un pibe al que le debo llevar 15 años y con el que compartimos Hostel en San Pablo, en 2009. Mientras todos estaban serios, mezclando y pensando, me dice “Ale, viste que garrón? Acá tampoco tienen bidet. ¿Cómo viven sin bidet!!”. Claro, la anécdota viene porque en Brasil estábamos en el baño, sentados uno al lado del otro, puteando por una de las ausencias más difíciles de llenar en un viaje: el viejo, querido y nunca bien ponderado (?) bidet.
 
Y como no tengo ninguna solución de continuidad en la cabeza, un par de reflexiones sueltas que quedaron por ahí:
 
-         En Chile son fanáticos del personaje que aman Patty y Selma… y hasta pusieron una calle en su honor.

-         Un candidato tiene un afiche con un perrito. No, creo que no es “el perro Santillán”, pero tenía alguna frase con “un sabueso”.

-         En Lan son unos lauchas: de cena nos dieron un sanguchito tristísimo y… un bon o bon! Ni siquiera bandeja nos dejaban, te tiraban el sánguche y el bon o bon. ¡Media pila!
-         En Chile parece que no hay buenos heladeros. Entonces, todos los helados los arman con bochas, en un vaso, y después te meten el cucurucho invertido! O sea, como acá cuando le pedís un cucurucho a un nenito y se lo ponen en un vaso más grande para que no se manche? Bueno, acá todos los salames van por la calle con su cucurucho invertido en el helado. Es menos hiriente que te lo pongan en la frente me parece.
 
Y la última, la mejor anécdota, está referida a un famoso jugador de Magic que se casa en marzo, justo el fin de semana del Grand Prix que se va a hacer en Buenos Aires.
Vamos a preservar la identidad de los involucrados, por lo que les inventaré nombres. Fabio Chifla estaba jugando contra otro argentino (pongámosle Mr. X), y mientras mezclan este le pregunta:


Mr.X: “Es verdad?!?!?”
Chifla: “Qué cosa?”
Mr.X: “Que Jorge Sol (también le cambiamos el nombre para cuidarlo) se casa el sábado del GP Buenos Aires!”
Chifla: “Seh….”
Mr.X: “Qué garrón!! Y la novia no dijo nada?”
Chifla: “Nada de qué?”
Mr.X: “De cambiar la fecha, hacer algo!!!”
Chifla: “Pero un casamiento se arma mucho tiempo antes, no se puede cambiar”
Mr.X: “Pero no va a jugar el GP?!?!?! MAGIC ES SU VIDA!!!”
Chifla: “….”

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